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OPINIÓN | Todo está mal

Carlos Muralles
2 min de lectura

En teoría, el futbol de Guatemala tiene una estructura piramidal, cuya base debiera servir no solo para la formación de jugadores, sino como un filtro para que a la cúspide lleguen los mejores, con todos sus fundamentos técnicos y con los conceptos tácticos de cada demarcación, de cada línea y del juego colectivo, además del conocimiento claro de varios sistemas de juego.

A cambio de ello, nuestras ligas de ascenso han sido desde siempre refugio de jugadores literalmente acabados, los jóvenes no disponen de quién les enseñe, la mayoría de las canchas no reúnen las condiciones mínimas para jugar ni de seguridad, el desorden administrativo es mayúsculo y, por tanto, los frutos que de ellas salen son muy pocos, cuando salen.

Lo más frecuente es saber casos como los del fin de semana pasado, con insultos racistas y abandono de cancha, lo que se suma al retiro de equipos o las famosas desprogramaciones por insolvencia, lo que se extiende al Futsal con agresiones a los árbitros o al Futbol Femenino en el que no se pudo jugar por similitud de uniformes.

A nuestro futbol le queda como anillo al dedo aquella frase bíblica que reza: “si la cabeza está mal todo el cuerpo está mal”.

Este artículo de opinión también fue publicado en la sección de Deportes de Nuestro Diario el Miércoles Santo 13 de abril.

Aprovecho para desearle a todos Felices Pascuas de Resurrección.

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