De Morelia a Mazatlán, un nuevo caso en la cambiante geografía del fútbol mexicano

México, 3 Jun 2020 (AFP) – Y volvió a suceder en el fútbol mexicano. Una vez más, una franquicia dejó la plaza donde echó raíces y sus dueños ahora tratarán de hacerla florecer en otro lado. El Atlético Morelia no existe más pues se ha convertido en el Mazatlán FC.

El martes, después de varios días de rumores, el Morelia anunció su despedida de la ciudad que lo acogió como equipo de primera división en dos etapas: de 1957 a 1968 y desde 1981 hasta 2020.

«¿Por qué quitarle a la afición de Morelia su futbol?», cuestionó con autoridad Antonio Carbajal, el director técnico que dirigió a los otrora ‘Canarios’ entre 1984 y 1995.

La ‘Tota’ Carbajal hizo del modesto Morelia un equipo aguerrido y de respeto en el que se hizo ídolo el delantero chileno Marco Antonio Figueroa, máximo goleador de la historia del club.

«Me da mucha tristeza», expresó el ‘Fantasma’ Figueroa en redes sociales, donde criticó a los dueños de la franquicia porque «nunca le tuvieron amor a la ciudad, ni a la historia del club ni mucho menos a sus hinchas».

– Sin respeto a la historia –

Ya sea por compra de franquicia o por mudanza, los cambios de identidades son una práctica recurrente en el fútbol mexicano.

El traslado del Morelia a Mazatlán es sólo un caso más de una costumbre que comenzó en 1971 cuando el Necaxa se cambió de nombre a Atlético Español.

«El Necaxa anuncia que desaparece por un supuesto adeudo con un jugador y la franquicia es comprada por un exjugador español del Club España», comenta para la AFP Carlos Calderón, historiador del fútbol mexicano.

«A partir de ahí, la Federación Mexicana de Fútbol se da cuenta de que para ellos va a ser un negocio porque pide un porcentaje por esos cambios», subrayó el historiador, autor del Anecdotario del Fútbol Mexicano.

A lo largo de casi 50 años, abundan los cambios en la geografía futbolera mexicana. Aquí unos cuantos ejemplos:

En 1987, las Cobras descendieron y dejaron Querétaro para irse a Ciudad Juárez. Al año siguiente, la franquicia del Ángeles de Puebla fue adquirida por el Santos de Torreón.

En plena temporada 1994-1995, el Tampico-Madero se mudó a Querétaro con el nombre de TM Gallos Blancos. Años después, los Toros del Atlético Celaya terminaron el Apertura-2002 y se convirtieron en Colibríes de Morelos para el Clausura-2003.

Los históricos Necaxa y Atlante se fueron de la Ciudad de México para irse a Aguascalientes en 2003 y a Cancún en 2007, respectivamente.

Calderón resalta que hay varios motivos para que una franquicia sea vendida o cambie de localidad, entre ellos la falta de recursos para pagar los sueldos de los futbolistas o que un equipo busque el ascenso a primera división de manera rápida sin pelearlo desde categorías inferiores, tal es el caso del Mazatlán FC.

«Es una verdadera falta de respeto cuando se van por lo económico y lo inmediato», sentenció Calderón. «Una plaza como la de Morelia con una afición tan fiel no se merecía que de la nada y de repente le informaran que el equipo se irá a otro lugar».

– A cuidar el negocio –

Además de ser un elemento de identidad para una ciudad, un equipo de fútbol es un negocio y como tal debe ser rentable para mantenerse en una sede, explica para la AFP Jaime Rascón, especialista en marketing deportivo.

«El tema es la rentabilidad del negocio, si no se tienen los ingresos para cubrir los costos se tienen que buscar alternativas», apunta Rascón, quien señala que la mudanza de una franquicia es un fenómeno que se da incluso en las ligas deportivas más poderosas.

«Los cambios de sede no sólo se dan en el futbol mexicano. En la NFL los Carneros (Rams) se cambiaron de St. Louis a Los Ángeles, los Raiders de Oakland a Las Vegas, y hace algunos años los Cafés (Browns) de Cleveland a Baltimore y los Potros (Colts) de Baltimore a Indianapolis, y es la liga más potente del mundo».

Si bien llevarse un equipo deportivo de una ciudad a otra es triste para la plaza que se queda vacía, estos cambios también tienen que ver con la participación de los aficionados en la economía de su club.

«Si la afición genera la suficiente venta de entradas, venta de esquilmos, venta de productos oficiales y el interés para las audiencias en televisión y radio, y, por lo tanto, venta de publicidad, entonces es difícil que esos equipos cambien de sede», detalla Rascón, exdirector de Comunicación y Mercadotecnia en el Club América.

Por lo pronto, Jaime Rascón el mercadólogo y Carlos Calderón el historiador coinciden en que el Mazatlán FC causará gran expectación por ser una opción nueva de deporte y entretenimiento en una plaza que nunca antes había tenido fútbol de pimera división.

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