En estos días se juega la etapa de octavos de final de la Liga de Campeones de Concacaf, evento del que fuimos marginados por segundo año consecutivo por habernos atrevido a desafiar la autoridad de FIFA.
Tuve oportunidad de ver el juego de ida entre Saprissa de Costa Rica y América de México, el cual pensé que sería muy cerrado, pero terminó siendo una paliza para los ticos de 1-5, resultado que se quedó corto dada la más que evidente superioridad de las águilas,, que humillaron sin piedad a los morados frente a las miles de personas que abarrotaron el estadio Ricardo Saprissa
Lo sucedido dejó claro, una vez más, que cuando los mexicanos toman en serio estos partidos no tienen adversarios en el área que les puedan competir. Los resultados fuera de pronóstico se dan solamente cuando juegan con suplentes y juveniles, pero esto es muy raro que suceda cuando presentan lo mejor de su plantel.
Esto confirma a México como el gigante del área, lo que debiera abrirnos los ojos para tratar de mejorar el nivel de nuestro futbol viendo hacia el norte y trayendo de allí jugadores y, sobre todo, entrenadores, los que seguramente nos dejarían más que los costarricenses.
Este artículo también fue publicado en la sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 28 de febrero.
Fotografía: Peru.com

