Resulta particularmente contradictorio que el mejor jugador del mundo quiera quedarse en el club de toda su vida, que este club también lo quiera y que no se llegue a concretar la voluntad de las dos partes.
La emocionante despedida de Lionel Messi en el Camp Nou la semana pasada, nos dejó claro que su salida había sido tan sorpresiva para el como para nosotros. Fue evidente que, hasta el último momento, el también estaba convencido en que seguiría jugando en el equipo de Koeman y que aún estaba bajo el shock del balde de agua fría que le había caído solamente dos días antes.
El dolor que le vimos a Messi no solo proviene de no poder volver a vestir la camiseta blaugrana sino sobre todo de tener que dejar la ciudad que lo vio crecer, desde los 13 años, y en la que le había sido tan fácil construir una vida gracias a la gran calidad de vida que ofrece Barcelona, entre el fabuloso clima todo el año, la oferta gastronómica, las playas y los eventos que atraen a un gran número de turistas cada año.
El clan Messi fue conducido a confiar ciegamente en que todo iba a salir adelante, que seguiría cobrando la mitad de su salario, y que las condiciones del contrato que acordaron las dos partes (club y jugador) se iba a firmar.
Pero en algún punto del camino, hubo una parte que se echó para atrás.
Hasta ahora no mencionamos a LaLiga. Principalmente porque este es un actor secundario en esta película, pese a lo que el club y Joan Laporta dicen a la opinión pública.
Lionel Messi era el activo más importante de LaLiga, después de las salidas de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, y sin el seis veces ganador del Balón de Oro, se quedan huérfanos de figuras con las cuales promocionar su producto, y esto puede llegar a afectar duramente las negociaciones de los derechos audiovisuales en los próximos años.
Es por esto que el primer interesado en que Messi se quede en el Barça era Javier Tebas, presidente de LaLiga que afirmó en numerosas ocasiones que deseaba que el conjunto catalán encontrase una fórmula para inscribir a Messi, pero tenía que ser dentro de las regulaciones financieras de la competición. Y esto es algo en lo que Tebas no podía ser flexible, porque significaría torcer el brazo a favor de un club, y el es el representante de dos divisiones con 42 equipos, que además en plena crisis económica, vienen todos a tocarle la puerta para obtener un trato a favor.
Por su parte el FC Barcelona sabía lo que tenían que hacer para que Messi se quede, la fórmula la conocían ellos más que nadie: Importantes cortes en la masa salarial e importantes ventas de jugadores para ingresar cash.
En todo este tiempo, recortaron un par de millones vendiendo a Junior Firpo al Leeds United y a Carles Aleña al Getafe. Eso fue todo. En la plantilla siguen jugadores del caché de Coutinho, Griezmann, Umtiti, Pjanic o Dembélé, quienes cobran casi todos por encima de los 10 millones de euros al año.
Pero es que, además, el club fichó a Sergio Agüero, Memphis Depay, Eric Garcia y Emerson Royal. La mayoría por transferencias gratis o muy bajas, pero no dejan de ser jugadores con altas fichas que no contribuyen al objetivo de reducir la masa salarial. De hecho, en el momento que se escribe este artículo, el Barça aún hacía esfuerzos para inscribirlos para LaLiga.
Frente a esta situación, diferentes fuentes citan al nuevo CEO del club, Ferran Reverter como el responsable de poner un freno al fichaje imposible de Messi. Hay que tomar en cuenta igualmente que la junta directiva del club tiene a varias personas que actúan como avales económicos del club, y la ruina financiera del Barça significaría su propia ruina.
Todos estos motivos apuntan directamente al club como único responsable de la salida de Messi. Evidentemente, sin el reequilibrio presupuestario que tenía que hacer el club, Messi no podía firmar. No podían volver a cometer los errores de la pasada directiva que los puso en esta situación para empezar.
Y ahora, la vida continuará para las dos partes. Messi ya está en París, y el Barça sigue ocupado en limpiar la contabilidad para que sus nuevos fichajes puedan jugar. Al menos ya podremos pasar al apasionante capítulo de ver como se desenvuelve esta temporada después del movimiento más importante de nuestra generación.
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