El delantero del Watford, Troy Deeney, se niega a volver a los entrenamientos

Londres, 19 Mayo 2020 (AFP) – El delantero y capitán del club inglés Watford, Troy Deeney, anunció este martes que se negaba a reanudar los entrenamientos en pequeños grupos con su club, por temor a traer el virus a su casa y contagiar a su hijo de cinco meses.

«Teníamos que volver esta semana. Dije que no iría», anunció, en un podcast deportivo, mostrándose como uno de las más fervientes opositores al regreso del fútbol debido a la pandemia del COVID-19.

«Mi hijo de cinco meses tiene dificultades respiratorias. No quiero volver a casa y ponerlo en peligro», explicó el jugador.

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El lunes, los 20 clubes de Premier League habían votado a favor de una reanudación de los entrenamientos «en pequeños grupos» y «respetando el distanciamiento social».

Pero el campeonato inglés espera pasar próximamente a entrenamientos con contacto, en la óptica de reanudar los partidos en la segunda mitad de junio y terminar la temporada, parada en marzo por la pandemia, tras 29 jornadas.

Sin embargo, el virus sigue activo en Inglaterra, segundo peor balance en términos de muertes en el mundo, y los test regulares prometidos a los jugadores no son suficientes para tranquilizar a Deeney.

«Vamos a estar controlados y estaremos en un ambiente muy seguro, pero será suficiente que haya una sola persona (contaminada) en el grupo. No quiero traer eso a casa», argumentó, añadiendo que cree que hay incoherencias.

«No podré ir al peluquero antes de mediados de julio, ¿pero puedo juntarme con 19 personas en el área para disputar un balón aéreo? No veo cómo eso puede funcionar», explicó.

Deeney señaló también el gran riesgo que afecta a las personas de raza negra, como él, asiáticas o de otras minorías étnicas, en caso de contaminación.

Una persona negra (con edad, salud y condiciones socio-económicas iguales), tiene un riesgo dos veces mayor de morir si desarrolla el COVID-19 que una blanca, según la oficina de estadísticas nacionales (ONS).

En las conferencias telefónicas con los dirigentes, «planteé cuestiones muy simples (…) ¿Habrá exámenes complementarios? ¿Test cardíacos para ver si la gente tiene problemas? No. Okay. Pienso que eso debería ser tenido en cuenta», detalló el delantero de 31 años.

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