Varias de las modificaciones que se han hecho a las Reglas de Juego han complicado aún más la tarea arbitral, porque le dan muchos matices a situaciones que antes eran o no eran faltas, pero ahora hay que juzgarlas, en un instante y sin parpadear, tomando en cuenta muchos factores.
Las manos se calificaban como intencionales o no intencionales; ahora hay que ver la altura de la mano, si ocupa o no un espacio, si está apoyada en el césped o si está en el aire, si el balón rebotó primero en el propio jugador o en otro que estaba a corta distancia y considerar si son en ataque o en defensa.
Con las faltas sucede lo mismo, porque los árbitros deben “calibrar” la intensidad de un empujón, una sujeción o una patada, en una zancadilla tienen que fijarse si el infractor tocó el balón antes de pasarse llevando al contrario, si un golpe es “residual” y muchas cosas más.
De la Regla 12 debiera bastar con los enunciados: dar una patada o intentarlo, golpear o intentarlo, poner la zancadilla o intentarlo, a lo que se suma cargar, saltar encima, empujar…
Todo lo demás solo sirve para crear confusión y para que nunca nos pongamos de acuerdo, dejando al árbitro siempre con el papel de villano.
Únete a nuestro Canal de WhatsApp y conoce lo mejor de nuestras publicaciones. Haz click AQUÍ
Este artículo también fue publicado en la Sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 25 de marzo de 2026.

