Ya bajó la adrenalina de los primeros dos partidos de la fase final de la eliminatoria mundialista, lo que nos permite ver con más claridad lo que hicimos, o dejamos de hacer, y la tarea pendiente para los cuatro encuentros restantes.
Contra El Salvador y Panamá quedó claro que pusimos mucha garra, pero nuestro futbol no estuvo a la altura, poniendo en evidencia que tener encerrados en el CAR a los seleccionados durante tres semanas sirvió de poco o nada.
Afirmo esto porque los movimientos de las líneas carecieron de coordinación, luego de tres años de trabajo los automatismos brillaron por su ausencia, no sabemos marcar en los tiros libres o de esquina en nuestra contra, y parece que no tenemos nada preparado cuando son a favor, ya que un centro a la olla cualquiera lo hace.
La mejor prueba de lo anterior fueron los cambios en la alineación de un partido a otro, lo que no fue una rotación, sino correcciones por los muchos desajustes que hubo en la derrota en casa contra los cuscatlecos.
Los siguientes dos partidos, en octubre, son de visita y hay que ganarlos, porque eso es lo único que nos permitirá llegar con vida a la repartición de los boletos mundialistas en noviembre.
Únete a nuestro Canal de WhatsApp y conoce lo mejor de nuestras publicaciones. Haz click AQUÍ
Este artículo también fue publicado en la Sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 17 de septiembre.


A QUE NO VAMOS AL MUNDIAL?
no tenemos ritmo, poca tecnica, poca tactica, y si tenemos ES VIEJISIMO como EL SENOR TENA
la cultura de nuestro futbol chapin es MIERCOLES, JUEVES.