Auditoría encargada por el Barça rechaza que club tratara de influir en redes sociales

Barcelona, 6 Jul 2020 (AFP) – Una auditoría pedida por el Barcelona concluye que «no se encargó ninguna campaña difamatoria contra nadie», tras acusaciones de que el club utilizara a una empresa para influir en las redes sociales para presuntamente desprestigiar a oponentes de la junta directiva y mejorar la imagen de esta.

Las conclusiones de la auditora Price Waterhouse Coopers «son que, en la contratación por parte del club de diversos servicios relativos a la monitorización y análisis de redes, no se encargó ninguna campaña difamatoria contra nadie, y que no existió conducta corrupta alguna», afirmó este lunes el portavoz de club, Josep Vives, en una rueda de prensa tras la reunión de la junta directiva.

El informe se había encargado tras el estallido en febrero del conocido como ‘Barçagate’ que consistió en la presunta utilización de la empresa I3Ventures para supuestamente desprestigiar a oponentes a la junta directiva.

La radio Cadena Ser había informado entonces que el Barça habría pagado un millón de euros por esos servicios, que se habrían fraccionado en diversos pagos para no pasar controles financieros internos.

Ya en esos momentos, el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, rechazó esas acusaciones, afirmando que esa empresa sólo hacía trabajos de monitoreo de internet para el Barça, club que también negó que se inflara el precio y que hubiera podido producirse algún tipo de corrupción.

Este lunes, la auditoría «concluye que el valor de los servicios objeto del proyecto contratado estaban dentro de un rango de precio de mercado», añadió Vives.

Según el informe, «un precio comparativo de referencia anual de estos servicios, se encontraría en un rango comprendido entre los 1.300.000 y los 850.000 euros».

«El informe no dice que todo se haya hecho bien, que la gestión sea impecable, pero dice que no ha habido difamación», insistió Vives.

El responsable de los servicios jurídicos del Barça, Román Gómez Pontí, aseguró, por su parte, que el hecho de fraccionar el pago no tenía «ningún ánimo de esconder nada» sino que tenía un «objetivo organizativo financiero».

En abril, varios directivos del Barça dimitieron por diferencias con el presidente Bartomeu, pero mostraron su «desencanto» por el denominado ‘Barçagate’ y uno de ellos, el expresidente Emili Rousaud, llegó a sugerir que «alguien ha metido la mano en la caja» por ese caso, unas acusaciones rápidamente rechazadas por el Barça.

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