Los dos últimos sobrevivientes del continente americano se despidieron hoy de Rusia 2018.
Todas las esperanzas de los que vivimos de este lado del planeta estaban depositadas en Uruguay y Brasil, pero ninguno de los dos pudo avanzar y este viernes solo quedan seis equipos en competencia, todos de Europa.
En el primer partido de la doble jornada, Francia dejó fuera a Uruguay, a quien venció con un inobjetable 2-0.
Raphael Varane de cabeza y Antoine Griezmann, en complicidad con el guardameta Fernando Muslera, señalaron el camino de la victoria para el equipo galo, que fue superior, muy superior, en la mayor parte del encuentro.
Uruguay se encontró con otra realidad, porque cuando la garra no lo es todo ya no tuvo a qué aferrarse y debió resignarse a la eliminación en un momento en el que el mundo estaba a la expectativa sobre si aquellos logros de hace casi setenta años podían reverdecer, pero la respuesta fue un rotundo no.
Hay que aplaudir lo realizado por el equipo celeste, porque cuatro victorias al hilo en una Copa del Mundo no son poca cosa, pero siempre faltaron diez centavos para completar el peso y en eso contribuyó mucho la ausencia de Edinson Cavani, lo que le restó fuerza al ataque charrúa en el encuentro de hoy.
La mayor decepción, sin embargo, llegó más tarde, cuando Brasil fue expulsado de la Copa del Mundo por Bélgica, gracias a errores puntuales, porque cuando dos defensas van por el mismo balón suele ocurrir lo que pasó hoy en el área brasileña, y el autogol que abrió la puerta para el triunfo belga.
Este se hizo mayor cuando Marcelo no apretó a De Bruyne, y mientras el lateral izquierdo retrocedía y retrocedía, el atacante dispuso del tiempo y el espacio para sacar un remate inatajable para Alisson y dar por resuelto el pleito.
Todo lo demás fue cualquier cosa menos Jogo Bonito, porque -aunque no faltaron los lujos de algunos insensatos- lo que privó en la Canarinha fue la desesperación y eso les quitó claridad para intentar la igualada.
Por ese motivo, el descuento de Renato Augusto solo sirvió para darle emoción al cierre del partido, ya que en esos 14 minutos, más los cinco de adición, solo hubo un remate de Neymar que sacó de manera estupenda Courtois, y un desplome del mismo “diez” cuando quizá pudo intentar el cabezazo antes que forzar un penal. Muy poco para un aspirante a ganar el Hexacampeonato.
De lo sucedido hoy la primera conclusión clara es que el mejor futbol del mundo se juega en Europa y, cierto es que hay algunos buenos jugadores sudamericanos en las ligas del viejo continente, pero en el frente a frente ellos son mejores que los que exportan los países del cono sur.
La otra conclusión es que Neymar Junior se quedará sin Balón de Oro y, al menos por ahora, no podrá reclamar el título de mejor jugador del mundo, el que probablemente será otorgado de nuevo a Cristiano Ronaldo por su éxito en la Champions League, a menos que algún jugador haga algo verdaderamente extraordinario en lo que resta del Mundial.
Fotografía: FIFA.com