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Opinión: Van dos

Carlos Muralles
2 min de lectura

De la fase de grupos del Torneo de Apertura 2020 están pendientes solamente dos partidos, por lo que la mayoría de equipos cumplió con las diez jornadas iniciales y estas fueron más que suficientes para provocar el despido de dos entrenadores y dejar al menos a otros dos caminando sobre arena movediza.

Es más que claro que la profesión de técnico de futbol es de las más inestables, no solamente aquí, sino en cualquier parte, pero en nuestro caso hay una serie de factores que se juntan para hacer más difícil la tarea de los estrategas.

Hay que partir de su propia preparación, que no siempre es la mejor, a lo que se suma la falta de personalidad, en un sentido para no dejarse imponer jugadores por parte de los directivos, y en el otro para no permitir que los futbolistas tomen el mando, porque cuando esto ocurre pasan a ser figuras decorativas a las que nadie respeta.

Los dos primeros en caer fueron los nacionales Erick González y Fabricio Benítez, sustituidos por los uruguayos Alejandro Larrea y Willy Coito Olivera, los que tienen sobre sí todas las miradas de los seguidores de Sacachispas y Guastatoya, que esperan ver ahora si el problema era solo el entrenador.

Esta columna de opinión también fue publicada en la sección de Deportes de Nuestro Diario el miércoles 4 de noviembre.

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