El Gremio de Renato Gaúcho lo quiere todo

Una década después de ver impotente cómo Boca Juniors le arrebataba su tercera Copa Libertadores, el Gremio regresa a una final dispuesto a acabar con su maldición argentina, empujado por el descaro de su técnico Renato Gaúcho y el brillo del joven Luan.

Hace 22 años que el equipo de la sureña Porto Alegre no levanta el trofeo, y ya no quiere esperar más. Desde la conquista de la Copa de Brasil en diciembre, y los primeros destellos de este grupo rocoso al que le costaba conformarse, el ‘tricolor’ lo ha apostado todo a la historia.

Tanto, que incluso sacrificó la lucha por la liga para ganar impulso hacia la cima de América. Con los títulos de 1983 y 1995 demasiado lejos, y sus íntimos rivales del Internacional purgando su primer año en la Serie B, la tentación del ‘tricampeonato’ era irresistible.

Y, hasta ahora, el balón ha estado de su lado. Con apenas dos partidos perdidos, el Gremio logró el objetivo de entrar en la quinta final de su historia, a un paso de igualar a Santos y Sao Paulo como mayores campeones brasileños de la Libertadores.

Una victoria contra Lanús acabaría, además, con su trauma argentino, tras las decisiones perdidas en 1984 contra Independiente, y en 2007 goleado ante Boca.

“Este es el mejor Gremio de los últimos años”, afirma a la AFP el periodista y escritor gaúcho Léo Gerchmann, quien sitúa a este plantel muy por encima del que cayó hace una década.

“Tiene varios puntos fuertes como el toque rápido de balón, una muy buena defensa, con la afinada pareja de centrales que forman Geromel y Kannemann, un buen medio campo y además Luan, que consigue marcar la diferencia porque tiene mucha técnica”, asegura.

– A por la estatua –

Aunque si alguien saldrá encendido a la Arena del Gremio este miércoles, ese será Renato Gaúcho. Héroe del club como jugador, su regreso a Porto Alegre en septiembre de 2016 trajo el fuego que le faltaba a un grupo bien armado, pero que no encontraba la chispa.

Con su desbordante personalidad y estilo irreverente, se ganó enseguida la confianza de un vestuario que ve en él a un ídolo y tres meses después levantaban juntos el primer título nacional para el club en 15 años.

El espíritu combativo de su equipo comenzó a llamar la atención y a este exatacante de polémicas legendarias siempre le gustaron los focos.

“El fútbol es como andar en bicicleta. Quien sabe, sabe. Quien no, que vaya a estudiar”, lanzó tras la victoria en la Copa, y antes de pedir una estatua en su honor.

Él parece que nació aprendido, y tras ser uno de los protagonistas en la cancha de la primera Libertadores del club en 1983, y la posterior Intercontinental, podría también traer la tercera, ahora desde el banco.

De lograrlo, Renato Portaluppi se convertiría en el primer técnico brasileño que conquista el trofeo en ambas funciones, además de alcanzar un estatus casi divino en Porto Alegre, donde este apasionado del fútbol de 55 años que no duda en decir que fue mejor que Cristiano Ronaldo o en aplaudirse en una rueda de prensa, ya es de otro mundo.

“Renato es el Pelé del Gremio”, opina Gerchmann. “Él ya es un mito, pero si llega a ganar la final creo que finalmente sí que le harán la estatua”.

La de este año no será, sin embargo, la primera final que dirige desde el banco, después de la que perdió en 2008 ante Liga de Quito cuando comandaba al Fluminense.

– 7×7 –

Uno de los grandes aciertos de Renato fue el de recolocar a Luan, dando más libertad al que muchos señalan como el mejor jugador de la liga brasileña.

A los 24 años, la eclosión internacional de este atacante hábil y de toque elegante le ha colocado en el radar de varios clubes extranjeros que ya pujaron por él en el pasado mercado de fichajes, además de la Seleçao de Tite.

Siete de sus tantos fueron en esta Libertadores, donde todavía pelea por la artillería tras firmar noches excepcionales como la ida de la semifinal contra el Barcelona de Ecuador, cuando anotó uno de los tres dobletes que lleva en el torneo.

Con el mismo número que lució su entrenador, el joven aspira ahora a emular parte de su leyenda antes de dar un salto a Europa que muchos ven cuestión de tiempo.

“Es una responsabilidad inmensa estar representando el 7 aquí en el Gremio, en una final de Libertadores y con Renato como entrenador, que llevó la camisa 7 de la primera”, afirmó el domingo en una entrevista con la red Globo.

Ahora la historia aguarda por los dos el miércoles.

© 2017, AFP

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.