Medio siglo con las manos vacías

El sábado pasado tuve la oportunidad de conversar en la sede de la Federación con varios de los integrantes de la Selección Nacional que ganó el III Campeonato NORCECA en 1967.

Al preguntarles por qué en cincuenta años Guatemala no pudo repetir un éxito de esa magnitud, las respuestas coincidieron en los errores directivos, la corrupción, el exceso y poca calidad de los jugadores extranjeros, el escaso profesionalismo de muchos de los futbolistas de la actualidad, la falta de entrenadores capacitados y otros factores que terminan incidiendo en nuestra poca competitividad.

Debo resaltar que, quizá con un exceso de humildad, ninguno de ellos se puso como ejemplo de nada y lo que destacaron por encima de todo fue la unidad del grupo y la armonía que logró el entrenador Rubén Amorín, además del coraje y determinación que tuvieron en cada partido.

Ese medio siglo con las manos vacías también se explica con la carencia de canchas, lo que hace que nuestros jóvenes no tengan oportunidad de desarrollar sus aptitudes. Ahora contamos con cientos o miles de excelentes jugadores de Play Station que no saben patear una pelota, y eso no es un buen presagio para el futuro.  

Este artículo también fue publicado el miércoles 22 de marzo en la sección de Deportes de Nuestro Diario.

Carlos Muralles

Médico y periodista deportivo